A confiar en la vacuna del COVID-19. El proceso de vacunación contra COVID-19 ya está en marcha. Se necesita mucho apoyo para lograr que llegue a todos los bolivianos.

El miedo a las vacunas

Uno de los grandes desafíos es convencer a todos de que se puede confiar en las vacunas. La Organización Mundial de la Salud nombró el miedo a las vacunas como una de las 10 principales amenazas para la salud mundial en 2019.

Ya antes del brote de COVID-19, habían ciertas señales de rechazo a la vacunación en general. Por ejemplo, miles de papás impidieron que sus hijas adolescentes reciban la vacuna contra el papiloma virus en los colegios. Esta vacuna previene el cáncer de cuello uterino, la causa número uno de muerte en mujeres de Bolivia.

Las lecciones de otras crisis similares en el mundo demuestran que solo con confianza y unidos podemos salir de esta pandemia.

A confiar en la vacuna del COVID-19

Cuando la epidemia de ébola en África Occidental se extendió a la república de Liberia hace unos años atrás, la desconfianza en el gobierno y los funcionarios de salud pública se convirtieron en problema importante para frenar la propagación del virus. Los esfuerzos de la sociedad civil se centraron en abordar las causas de esta desconfianza. Estimulado por esto, el gobierno de Liberia también cambió a una acción más inclusiva, involucrando a los ciudadanos en la respuesta de la crisis.

La vacuna contra la COVID-19 nos permitirán salir de la pandemia. Apoyemos todos la difusión de información que generen confianza, y la distribución amplia y equitativa de las vacunas en todo el país.

Es importante que la vacunación no se centralice por solo una entidad de gobierno y que se permita a otras organizaciones la importación y distribución de las vacunas. De esa manera, se abarcará a una mayor cantidad de personas vacunadas en un menor tiempo posible y se evitarán muchos enfermos con complicaciones graves y muertes.

¿Por qué confiar en las vacunas?

Hay que  confiar en las vacunas contra la COVID-19. A principios de 1979 se declaró erradicada la viruela. Fue un triunfo médico y una hazaña histórica: ninguna otra enfermedad humana había sido completamente erradicada antes.

El erradicar una enfermedad que mató a 300 millones de personas solo en el siglo XX y que aún ahora no tiene tratamiento o cura conocida, es realmente único en la historia.

La viruela fue erradicada única y exclusivamente mediante la vacunación. El mensaje para las generaciones que ahora vivimos la pandemia de COVID-19 es claro: las vacunas hacen su trabajo y son efectivas.

Sin embargo, la vacuna solo será efectiva si todos los Bolivianos optamos por vacunarnos. Las dudas son comprensibles. Nunca se ha producido una vacuna con tanta rapidez. Pero las preocupaciones, como los efectos secundarios temporales, deben considerarse en el contexto del potencial colectivo de la vacuna: acercar nuestra sociedad, nuestra economía y nuestras vidas a la «normalidad» y prevenir la pérdida de vidas a causa de esta enfermedad.

Difundir falsedades sobre las vacunas contra la COVID-19 está mal.

Los científicos aún no saben si el COVID-19, como la viruela, desaparecerá para siempre. Sin embargo, lo que sí sabemos es que el camino hacia la inmunidad colectiva y la disminución de las muertes, es la vacunación.

Mientras tanto, y hasta que llegue el momento de que todos estén vacunados, el usar barbijos, el lavado de manos y el distanciamiento social, seguirán siendo nuestras mejores defensas.

A confiar en la vacuna: el milagro que esperábamos.

El que ya tengamos la vacuna es realmente el milagro por el que todos hemos estado rezando y esperando. Debemos vacunarnos con emoción y, sobre todo, con esperanza. Hay un final para esta pandemia y el final se acerca.


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