Muchas personas tienen diversos problemas de salud que hacen que su sistema inmunológico no funcione bien y sean muy vulnerables al COVID. Es decir, sus cuerpos no tienen la capacidad de combatir las infecciones en general

Vivir con inmunosupresión durante la pandemia COVID-19

Tener un sistema inmunológico debilitado aumenta la probabilidad de enfermarse gravemente de COVID-19. Cualquier persona que tenga su sistema inmunológico disminuido tiene una poderosa razón para recibir la vacuna. Sin embargo, no se sabe qué tan bien funciona cuando las defensas están tan bajas.

La vacuna COVID-19 y los inmunosuprimidos. Lo que sí sabemos es que no tienen el mismo nivel de protección que las personas vacunadas con un sistema inmunológico normal.

La vacuna COVID-19 y las personas trasplantadas

Mientras se desarrollaban las vacunas, siempre se supo que éstas no serían igual de efectivas en las personas trasplantadas, pero igual sorprende la poca respuesta observada hasta la fecha.

Una investigación importante realizada en Estados Unidos, mostró que solo el 17% desarrolló anticuerpos después de una dosis. Con la segunda dosis, solo aproximadamente la mitad (54%) desarrolló anticuerpos.

Con base en los casos de COVID que se han visto, el riesgo de una infección es aproximadamente 100 veces mayor en una persona con trasplante que está completamente vacunada en comparación con alguien con el sistema inmunológico normal.

Aunque hay esperanza, se ha visto que un tercio de las personas trasplantadas que en los estudios no tenían anticuerpos, y recibieron una tercera vacuna (refuerzo), muestran que sus niveles de anticuerpos aumentan y lo mismo sucede en todos los que tenían niveles de anticuerpos positivos bajos.

Estos resultados son alentadores, pero se necesita mucho más investigación para poder proteger mejor a las personas inmunosuprimidas.

¿Qué hacer si tiene inmunosupresión?

Vacunarse y continuar con las precauciones que se han recomendado desde el comienzo de la pandemia: usar barbijos en todo momento fuera de casa, mantener distanciamiento social y lavado de manos o usar alcohol en gel con frecuencia.

Mientras más personas sanas se vacunen, mejor será la protección para los vacunados…y para las personas que están inmunosuprimidas.

Las personas inmunosuprimidas no tienen una respuesta inmune normal, y la única manera de que puedan volver a una vida normal, será cuando todos los que los rodean estén vacunados.

A pesar de estar completamente vacunado, el riesgo de exposición al COVID sigue siendo alto para quien está inmunosuprimido y puede resultar en una hospitalización o enfermedad grave o la muerte en el peor de los casos.

Por lo tanto, deben continuar viviendo con mucha precaución en todo lo que hacen, adónde van y con quién están. Mientras tanto, seguir soñando en un mundo en donde la pandemia sea el pasado y que la mayoría de la población ya esté vacunada.


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