Si bien las respiraciones profundas no queman demasiadas calorías, así es como la mayoría de las grasas quemadas salen de su cuerpo. Mucha gente piensa que la grasa se pierde principalmente a través del sudor, la orina o alguna otra excreción, pero la verdad es que a medida que hace ejercicio o en su día a día, la mayoría de la grasa que se pierde, 84 por ciento, según una investigación de 2014 publicada en la revista médica “British Medical Journal”: se convierte en dióxido de carbono y abandona el cuerpo a través de los pulmones. El 16 por ciento restante se convierte en agua, que sale del cuerpo a través de la orina, las heces, el sudor, las lágrimas u otros fluidos corporales.