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Diabetes

Ningún tratamiento es para siempre: ¿Cuándo cambiar?

El diagnóstico de la diabetes debe ser un punto de inflexión en la vida de una persona, de manera tal que lo obligue a cambiar a un estilo de vida más sano. Sabemos que todo cambio de conducta no es fácil, pero solo uno tiene el poder de controlar lo que come, la cantidad de ejercicio que hace y la frecuencia con que mide los niveles de glucosa en la sangre.

El tratamiento lo establece el médico de la diabetes, pero este tratamiento no debe basarse simplemente en la toma de medicamentos. El médico debe también aconsejar, apoyar y dar las herramientas para tener un plan de tratamiento que sea efectivo. Ningún plan de tratamiento es para siempre, puede cambiar cada cierto tiempo, dependiendo de la respuesta del cuerpo. Así que es importante visitar al médico con regularidad y ver qué otras opciones hay en caso de que la diabetes esté mal controlada.

Detectando patrones de la glucosa en la sangre

Para estar seguros de que el plan de tratamiento esté funcionando, hay que medir los niveles de glucosa en la sangre y ver si están en el rango que deberían estar. El medirse la glucemia con el glucómetro a intervalos regulares, como por ejemplo antes y después de las comidas y antes de acostarse, es una manera muy eficaz de hacer este seguimiento. Muestra de manera instantánea los niveles de glucosa del momento. Mejor todavía si se anotan estos resultados, puesto que permiten revisar diariamente las tendencias, es decir, los momentos cuando el nivel de glucosa más se eleva. Esta información es de mucha ayuda para que el médico sepa si el tratamiento está funcionando y qué cambios se pueden hacer con la dieta, el ejercicio o los medicamentos, en caso de que las glucosas en la sangre estén altas.

Midiendo los niveles promedio de la glucosa

Además de los controles con el glucómetro es importante que el médico solicite, dos a cuatro veces al año, una prueba llamada “hemoglobina glicosilada A1C”.

La hemoglobina glicosilada A1C mide el nivel promedio o “la media” de la glucosa en la sangre de los últimos dos a tres meses. Este examen proporciona una excelente información sobre si la diabetes ha estado bien o mal controlada, y es de gran ayuda para el médico al momento de decidir si se necesita un cambio en el tratamiento. Para la mayoría de las personas con diabetes el rango objetivo debería ser inferior a 7%, pero este objetivo puede variar cuando se aplica de manera individual.

Si la hemoglobina glicosilada A1C está elevada, el médico puede sugerir cambios en el plan de tratamiento, que van desde un ajuste de la dosis del medicamento, añadir otro tipo de medicación, cambio en el tipo de medicamento, hasta la prescripción de insulina o algún otro tipo de medicación inyectada.

Entendiendo el “por qué” es necesario hacer un cambio

No hay que frustrarse cuando los niveles de glucosa en la sangre salen muy altos. Ni siquiera los más grandes expertos entienden por qué se descompensa la diabetes de un momento a otro. De repente nomás el medicamento deja de funcionar, después de haberlo recibido por meses o años. Sin embargo eso no necesariamente quiere decir que la diabetes está cada vez peor. Puede que solo sea que se necesita una combinación diferente de medicamentos o insulina para mantener los niveles bajo control.

Lo que pasa es que cada persona es diferente. No existe «el mejor» medicamento o tratamiento para la diabetes tipo 2. Muchas veces se debe probar más de un tipo de medicación o combinación de tabletas o de insulina, hasta encontrar lo que funcione mejor.

Respondiendo a los cambios en la vida

A veces, a pesar de tener niveles normales de glucosa en la sangre, es necesario cambiar el plan de tratamiento en respuesta a situaciones que acontecen en la vida. Por ejemplo, al quedar embarazada se recomienda no continuar tomando tabletas, puesto que no son seguras (atraviesan la barrera placentaria). Así que se debe controlar la diabetes con dieta, ejercicios e insulina. Siempre es mejor planificar el embarazo, mejor para la mamá y mejor para el bebé, de manera de prevenir complicaciones y realizar cambios en el plan de tratamiento.

Buscando el tratamiento que funcione mejor

Es importante tener claro en qué consiste el tratamiento, medir los niveles de glucosa en la sangre y visitar al médico si las glucemias están altas. Si la diabetes no está bien controlada, el riesgo de sufrir complicaciones graves de los ojos, los riñones, los nervios, el corazón, etc., es muy alto. El médico siempre será de una ayuda fundamental para realizar los cambios que permitan encontrar un plan de tratamiento que funcione bien, sentirse mejor ahora y mantenerse saludable en el futuro.

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