La vida constantemente nos somete a presiones. En las personas, el estrés puede ser físico (como tener una enfermedad), emocional (como sentir tristeza por la muerte de un ser querido) o psicológico (como sentir miedo).

Los factores genéticos y los acontecimientos de la infancia (como el maltrato o abandono), incluso antes de nacer, pueden afectar la forma en que manejamos las situaciones estresantes y que reacciones exageradamente. El comer excesivamente, fumar, beber y no hacer ejercicio, con frecuencia son reacciones al estrés, y pueden aumentar los efectos negativos de este.

¿Cuál es el efecto del estrés sobre nuestro cuerpo? 

La reacción más conocida al estrés agudo es la de “lucha o fuga” que surge cuando se percibe una amenaza. En ese caso, la reacción al estrés hace que el cuerpo libere varias hormonas (por ejemplo, cortisol y adrenalina) a la circulación sanguínea.

Estas hormonas aumentan su concentración, capacidad de reaccionar y fuerza. También aceleran los latidos del corazón, aumentan la presión arterial, refuerzan el sistema inmunitario y agudizan la memoria. Después de enfrentar estrés, el cuerpo regresa a la normalidad.

El problema se da cuando el estrés dura mucho tiempo o se hace crónico. Si una persona se encuentra permanentemente bajo estrés, el cuerpo se la pasa produciendo todo el tiempo un nivel más elevado de hormonas del estrés y no tiene tiempo de recuperarse. Estas hormonas se acumulan en la sangre y, con el tiempo, pueden causar serios problemas de salud.

¿Y si el estrés dura mucho tiempo?

Cuando el estrés se mantiene por mucho tiempo, la producción excesiva de las hormonas de estrés puede dañar la salud.

El estrés crónico causa desgaste y deterioro del cuerpo. Las consecuencias son:

  • Sistema digestivo: Dolor de estómago debido a que se vacía más lentamente después de las comidas. También se incrementa la actividad del colon, lo cual puede producir diarrea.
  • Obesidad: Aumento del apetito, lo cual contribuye al aumento de peso. El sobrepeso o la obesidad conlleva un riesgo de contraer diabetes o enfermedad del corazón.
  • Sistema inmunitario: Debilitamiento del sistema inmunitario y, por consiguiente, se puede sufrir más resfriados, COVID-19 y otras infecciones.
  • Sistema nervioso: Ansiedad, depresión, pérdida de sueño y falta de interés en actividades físicas. La memoria y la capacidad de decidir pueden verse afectadas.
  • Sistema cardiovascular: Aumento de la presión arterial, frecuencia cardiaca y grasa en la sangre. También elevación del nivel de glucosa en la sangre especialmente de noche, y aumento del apetito.

¿Qué hacer para tener menos estrés? 

Se pueden tomar medidas prácticas para disminuir el estrés. El ejercicio moderado y frecuente mejora el estado de ánimo. Entre otras estrategias están relajarse, dormir bien por la noche y buscar el apoyo emocional de familiares y amigos.

También se pueden disminuir los efectos a largo plazo del estrés crónico comiendo de manera saludable, con poca grasa y evitando fumar y no ingiriendo bebidas alcohólicas en exceso. Ahora, si los síntomas continúan o empeoran, lo mejor es acudir con el médico.