5 lecciones que deberíamos aprender de la pandemia después de dos años de COVID-19, en donde todavía se siente el impacto  en toda Bolivia. Si bien estamos volviendo lentamente a la normalidad, siempre está el miedo a una nueva ola por otra variante del virus.

1. La pandemia se convirtió en un problema de todos.

Aunque miles de bolivianos enfermaron y murieron, cuando miramos hacia atrás, lo que mas recordamos son los efectos indirectos sobre la salud, como ser la suspensión de las consultas médicas programadas, las evaluaciones preventivas y de rutinas, la saturación de los hospitales y los efectos sobre la salud mental.

Los niños sufrieron durante el cierre de las escuelas. Y el daño económico que causó la pandemia han disminuido la calidad de vida muchísimas personas.

2. La confianza es un requisito indispensable para lidiar con una pandemia.

Antes de la pandemia sabíamos que las vacunas ofrecen altos niveles de protección contra una enfermedad mortal. Pero resulta que miles de personas de todo Bolivia no se vacunaron por desconfianza.

La confianza es difícil de fabricar durante una crisis. Generar confianza en las autoridades de salud y en la ciencia es muy importante.

3. Lo que diga el gobierno importa, pero el comportamiento individual importa más.

Recordemos que se tomaron medidas como el aislamiento, se cerraron los locales públicos, se obligó a utilizar barbijos. Todas estas medidas fueron efectivas, pero esa efectividad varió, dependiendo de la seriedad con la que la gente se tomaba esas medidas.

Cuando empezaron a llegar las vacunas, volvió la esperanza de sobrevivir a la pandemia. Aunque en toda Bolivia, una parte importante de la población se negó a vacunarse.

4. Los colegios son claves para el funcionamiento de nuestra sociedad.

Si bien el cierre de los colegios era claramente necesario, puso en riesgo a una generación de niños y adolescentes, dañaron la salud mental de muchas personas y puso en conflicto a miles de hogares en todo Bolivia.

El aprendizaje por internet fue un pobre sustituto de las aulas; los estudiantes están completamente rezagados con el aprendizaje perdido. El estrés ha sido increíblemente difícil tanto para los chicos, los padres, como para los maestros.

5. Se necesita hacer inversiones en el sistema de salud.

Además de las vidas perdidas, la pandemia actual le ha costado muchísimo dinero al país. Ya se tendría que estar dedicando muchos recursos para reformar nuestro sistema de salud. Nuestros gobernantes deberían tener muy claro que debemos estar más preparado para la próxima crisis.


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