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Diabetes

Exámenes médicos que nunca hay que dejar de hacer si tiene diabetes

La diabetes aumenta el riesgo de muchos problemas de salud. Puede hacer daño a los ojos, los riñones, los pies, las encías, la piel, el corazón y mucho más. El daño puede comenzar incluso antes de que se diagnostique la enfermedad o que aparezcan los síntomas. Los exámenes que solicita el médico pueden detectar problemas de manera oportuna y, de esa manera, comenzar el tratamiento antes de que se conviertan en problemas graves de salud.

Examen de la hemoglobina glicosilada A1c

Esta prueba muestra el nivel promedio del azúcar en la sangre durante los últimos tres meses. Es de bastante ayuda para que el médico pueda controlar su diabetes y definir el plan de tratamiento. Este examen debería hacerse unos dos a cuatro veces al año. El resultado se describe como un porcentaje. El objetivo es mantener bajo este porcentaje. Un valor elevado significa que los niveles de azúcar en la sangre han estado elevados. Para las personas con diabetes una hemoglobina glicosilada A1c ideal debe estar por debajo del 7%. Para cada 1% de disminución de la hemoglobina glicosilada A1c, el riesgo de tener problemas de los ojos, los riñones o de los nervios disminuye en un 40%.

Examen de los pies

El daño de los nervios ocasionado por la diabetes puede causar entumecimiento en los pies. Se podría tener un corte o una ampolla y no sentirlo. El médico de la diabetes debe revisar los pies. Es la única manera de prevenir que las pequeñas heridas no se conviertan en grandes heridas. También hay que hacer un examen completo de los pies, al menos una vez al año. Si hay una infección el médico puede ordenar radiografías para ver si la infección se ha extendido al hueso. Es importante evitar caminar descalzo y revisar los pies cada noche antes de acostarse.

Presión arterial

El médico debe revisar la presión arterial en cada consulta. El primer número (presión sistólica) es la presión cuando el corazón late. El segundo número (presión diastólica) es la presión entre latidos. Una buena presión arterial es menor de 130/80. La hipertensión arterial es de 140/90 o mayor. La hipertensión arterial afecta a dos de cada tres personas con diabetes y hace que el corazón trabaje con dificultad. También puede aumentar el riesgo de daño a los ojos, los vasos sanguíneos del cerebro, los riñones, el corazón. Cuando la presión arterial baja a valores normales, disminuye el riego de tener un ataque al corazón o un derrame cerebral.

Perfil de lípidos

La diabetes está relacionada con altos niveles del colesterol LDL, conocido comúnmente como “colesterol malo”. Con la diabetes también se suben los niveles de triglicéridos (otro tipo de grasa en la sangre). Esta situación puede ocasionar que los vasos sanguíneos se estrechen o se obstruyan. Por otro lado los niveles normales de colesterol disminuyen drásticamente la posibilidad de tener problemas del corazón. Hay que hacer análisis del colesterol por lo menos una vez al año. El colesterol total debe ser menor de 200 mg/dL. Idealmente, el colesterol malo o LDL debe ser menor de 100 mg/dL. El HDL debe ser mayor de 50 mg/dL. Los niveles de triglicéridos deben ser menores de 150 mg/dL.

Estudios de la función de los riñones

La diabetes es una de las causas principales de enfermedad renal. Cuando se dañan los riñones ya no pueden cumplir adecuadamente el trabajo de filtrar los deshechos del organismo y el exceso de líquidos. Si no se hace tratamiento se puede llegar a una insuficiencia renal. Hay dos estudios que le pueden dar la tranquilidad de que los riñones están sanos. La primera es la microalbuminuria (albúmina en la orina) que nos muestra si sus riñones están filtrando las proteínas, una señal temprana de enfermedad de los riñones. El otro estudio es la medición de los niveles de creatinina en sangre. Estos niveles se elevan si los riñones no están funcionando bien. Un nivel de creatinina mayor de 1,2 en las mujeres y 1,4 en los hombres, podría ser una señal temprana de problemas en los riñones. Es importante hacer estas dos pruebas por lo menos una vez al año.

Examen de los ojos

La diabetes es una causa importante de ceguera. También aumenta el riesgo de otros problemas oculares, como el glaucoma y el daño a la retina (retinopatía diabética). Hay que hacerse exámenes regulares de los ojos para detectar estos problemas de manera oportuna. Hacerse medir la vista no es suficiente. El oftalmólogo tiene que dilatar la pupila colocando unas gotas y así ver el fondo del ojo, al menos una vez al año, y poder detectar señales de daños.

Evaluación de los dientes y encías

La diabetes puede aumentar su riesgo de infección y otros problemas en la boca. Los niveles altos de glucosa en la sangre promueven a que proliferen gérmenes dañinos. Lo que puede llevar a la formación de caries y enfermedad de las encías. Cuando una persona tiene diabetes los problemas de las encías son más difícil de tratar. Además, la enfermedad de las encías descontrola al mismo tiempo la diabetes. El sangrado y la inflamación de las encías son señales de enfermedad de las encías. La mejor manera de proteger la boca es ver a un dentista dos veces al año para una limpieza y chequeo dental.

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