Los intervalos recomendados en todas las vacunas corresponden al mínimo posible, teniendo en cuenta aspectos de inmunogenicidad de las vacunas. La mayor eficacia se logra con la primera dosis, y la segunda dosis aumenta un poco la eficacia, pero, sobre todo, permite mantenerla por más tiempo.
En todo el mundo se ha observado que la vacunación con una dosis, si bien ofrece menos protección que con dos dosis, brinda protección muy alta frente a enfermedad grave, hospitalización y muerte. Por este motivo que, frente a la carencia de las vacunas, han diferido la aplicación de la segunda dosis. Además, hay estudios indican que esta demora no afectaría significativamente la eficacia, ni supone riesgo a la salud.