Las personas trasplantadas a las que les da COVID-19 tienen un 30 por ciento más de riesgo de morir que los que no tienen factores de riesgo subyacentes. Esto se debe a que toman medicamentos que suprimen su sistema inmunitario, y tienen un alto riesgo de sufrir complicaciones si contraen COVID-19.

Aunque no se han estudiado en personas trasplantadas, las vacunas son seguras porque no implican la administración de un virus vivo.