Es poco probable que el protector solar evite que se queme con el sol o disminuya el riesgo de desarrollar cáncer de piel. Esto se debe a que la mayoría de las personas no lo aplican correctamente y permanecen al sol demasiado tiempo.

¿La solución? Aplíquese protector solar diariamente y vuelva a aplicarlo con frecuencia, especialmente si ha estado en el agua.