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Diabetes

Aprenda a escuchar a su cuerpo cuando está mal de la diabetes

Los análisis de sangre son la mejor forma de saber si la glucosa en la sangre está muy elevada. Pero las señales de descontrol de la diabetes pueden aparecer por todo el cuerpo. No hay que olvidar que cuando la diabetes está descontrolada, se pueden dañar a los nervios, los vasos sanguíneos y diversos órganos, lo que trae consigo una variedad de síntomas.

Señales de descontrol:

Los intestinos y la vejiga no funcionan bien.

El daño de los nervios hace que sea difícil saber cuándo necesita usar el baño, incluso teniendo la vejiga llena. Es por eso que después vienen las infecciones urinarias. El estreñimiento y la diarrea se producen cuando los nervios en el intestino delgado se dañan. También el estómago puede perder la capacidad de mover los alimentos a través del sistema digestivo, lo que lleva a tener vómitos y/o distensión abdominal.

Disminución de la audición.

El sonido toma un complejo camino desde el mundo exterior hacia el cerebro. Muchos nervios y pequeños vasos sanguíneos del oído juegan un papel importante en la transmisión del sonido. El tener alto los niveles de glucosa en la sangre puede dañar estos nervios y vasos sanguíneos, es por eso que la pérdida de audición es dos veces más frecuente en las personas con diabetes.

Las encías sangran.

Además de este sangrado, las encías se retraen y forman bolsas alrededor de los dientes. Esta es una señal de la periodontitis, una forma grave de enfermedad de las encías. Sin un tratamiento adecuado, hasta se puede comenzar a perder los dientes. Y, al mismo tiempo, las infecciones de las encías hacen que la diabetes sea más difícil de controlar.

La boca se vuelve seca o dolorida.

La glucemia elevada quita algo muy preciado a la boca: la humedad. Como resultado de ello se puede presentar dolor, úlceras, infecciones y caries. Se pueden prevenir los problemas orales relacionados a la diabetes, mediante el cepillado correcto y visitando al dentista cada seis meses. También ayuda bastante dejar de fumar y, en caso de tener dentadura, mantenerla limpia.

Cambios en la visión.

Se empiezan a notar problemas para leer o a ver anillos alrededor de las luces por las noches. Se puede nublar la vista y aparecer manchas oscuras o destellos de luz en el campo de visión. También los ojos pueden tardar más tiempo en acostumbrarse al moverse desde lugares oscuros a la luz brillante.

La piel se agrieta, pica o cambia.

Cuando los niveles de glucosa en la sangre están elevados, el cuerpo retiene menos humedad, dejando la piel seca y con comezón. Las grietas son espacios por donde entran las bacterias en la piel y causan infecciones que se curan lentamente. También se pueden notar otras alteraciones en la piel, como ser manchas oscuras, ampollas, erupciones, algunas áreas se vuelven duras o se quedan sin pelo.

Las manos y pies presentan hormigueo o adormecimiento.

El daño a los nervios interrumpe los mensajes entre las extremidades y el cerebro. Se puede sentir una sensación como si pincharan con agujas, y no sentir el calor, frío, dolor, o incluso la presión en los pies al caminar. Los músculos de las piernas y los pies se pueden debilitar, dejándolo inestable o con pérdida del equilibrio.

Las manos y pies duelen con frecuencia.

Muchas veces, los nervios periféricos envían mensajes codificados, desencadenando sensaciones no sincronizadas con los estímulos externos. Incluso la sábana en los pies puede causar dolor, especialmente por la noche. También se pueden sentir sensaciones de mucho calor o mucho frío, o la sensación de estar usando guantes y calcetines cuando no lo está.

Las piernas tienen calambres o duelen.

Los problemas de circulación pueden causar dolor en las piernas o las caderas al caminar o hacer otras actividades físicas. Este dolor tiende a disminuir al estar en reposo.

El sexo se vuelve difícil.

Las partes íntimas del cuerpo no son inmunes a los daños en los nervios. Los hombres pueden tener problemas para lograr o mantener una erección. Las mujeres pueden experimentar sequedad vaginal o notar que ya no tienen orgasmos con la misma facilidad. Sin embargo estos cambios no disminuyen el deseo sexual.

Empezar a sudar de forma diferente.

Algunas personas sudan con más frecuencia, especialmente por la noche o cuando están comiendo. Otras personas dejan de sudar por completo, incluso cuando hace mucho calor. Hay que revisar los pies, si la piel está muy seca, las glándulas sudoríparas probablemente no están funcionando adecuadamente.

Sentir mareos.

Se puede producir un desmayo al levantarse rápidamente. El corazón también puede latir muy rápido. Si estos síntomas aparecen de repente o aparece con falta de aire, dolor en el pecho, dificultad para hablar, o pérdida de la visión, es mejor buscar ayuda inmediatamente. La circulación de la sangre al corazón o al cerebro puede haberse vuelto lenta o hasta detenido.

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