Ciertos alimentos deben limitarse o evitarse durante el embarazo debido a sus efectos potencialmente tóxicos. Estos incluyen el consumo de pescado crudo (sushi) o mal cocido, el consumo de más de 200 mg cafeína (una taza de café tiene de 100 a 200 mg), frutas/verduras sin lavar, productos lácteos no pasteurizados, productos a base de hierbas, preparados con hígado (demasiada vitamina A) y carnes poco cocidas.